Muy ligado a la educación del caniche toy está la importancia de la prevención de la ansiedad por separación, esta se genera cuando se produce un hiperapego del caniche toy hacia la persona. En MONET trabajamos en la prevención de la ansiedad por separación desde antes de que nazca el cachorro.
El primer trabajo de prevención es con la mami, es esencial crear un entorno seguro para el parto, sin estrés, sin otros perros, con la temperatura y humedad controladas, con acceso al exterior para poder en un momento dado salir a liberar el estrés periparto. Es también esencial que tenga luz natural para que sus ritmos circadianos no se vean afectos.
Todos estos factores influyen sobremanera en la actitud de la madre hacia sus cachorros. Es algo básico si la madre no se siente en un entorno seguro transmitirá inseguridad y miedo a sus cachorros, se mostrará nerviosa e incluso temblorosa, e incluso podrá llegar a rechazar a los mismos en cuyo caso quedarán marcados en su desarrollo y carácter.
Una vez han nacido los cachorros es momento de intentar interaccionar lo mínimo posible con los cachorros, los pesamos tres veces al día aprovechando los paseos de la madre pero siempre tratando de tocarlos lo mínimo posible para no impregnarlos de nuestro olor, algo que podría hacer que la madre, por mucho que nos conozca, sufra estrés.
Hay que pensar que en etapa temprana las madres son muy protectoras, aunque por otro lado cuando hay, por ejemplo, algún cachorro con cólicos o al que le cuesta lactar nos ha llegado a pasar que cojan al cachorro de la nuca y nos lo traigan a nuestros pies pidiéndonos ayuda, la verdad es que se nos parte el corazón. Una vez alcanzada la cuarta semana es cuando iniciamos la fase de estímulos de refuerzo del cachorro, desde ruidos, olores o estar sin su madre cortos periodos de tiempo.
Del mismo modo los cambiamos de lugar para estimular que aprenda a encontrarse en diferentes estancias y que aprendan que no ocurre nada. Todo esto lo dirige nuestro etólogo pero genera un antes y un después en su vida, y desde luego principalmente se percibe este esfuerzo en etapa adulta.
Por último las últimas semanas antes de la recogida por su nueva familia se simula que está en su hogar definitivo, disponen de una habitación propia y comienzan a sentirse independientes en un entorno conocido en el que tres veces al día se relacionan y juegan con adultos estimulando la socialización precoz con otros perros y con personas.
Una vez en casa es imperativo limitar las horas que pasamos junto al cachorro debiendo permitirle momentos de soledad, así como evitar los excesos al llegar a casa o recibirlo, lo que comúnmente decimos: hacer una fiesta al cachorro nada más llegar, ya que ello le genera estrés al no entender que ha pasado.
Debemos ser cariñosos pero calmados, sobre todo las primeras semanas de convivencia. De todos modos el camino lo realizaremos de la mano con vosotros e iremos aconsejando de la mejor manera durante toda la vida de vuestro caniche toy.